El hambre no distingue entre semanas flexibles y radicales  - Runrunes
El hambre no distingue entre semanas flexibles y radicales 
De acuerdo a la más reciente encuesta Encovi, quienes trabajan de manera independiente en Venezuela constituyen 45% de la masa laboral
El presidente de Consecomercio, Felipe Capozzolo, calcula que alrededor de 90% del sector comercial se ha visto afectado por la pandemia

@franzambranor

Luis González se dedica a la plomería desde hace 25 años. A diario sale de su casa en Catia para hacer trabajos por La Florida, Las Palmas, La Campiña, El Bosque y Los Caobos en Caracas, esa es su “zona de operaciones” como él mismo la califica. 

Al principio de la cuarentena originada por el coronavirus en marzo de 2020, Luis acató el llamado a confinamiento, pero luego de mes y medio encerrado en su casa, la necesidad de producir y proveer de comida a su familia lo arrojó nuevamente a la calle. 

“Un policía una vez me detuvo y me quería llevar con él porque decía que estaba poniendo en riesgo a los demás, yo le dije que si no salía a trabajar ponía en riesgo a mi familia, que si él me iba a resolver la comida que perfecto, me dejó ir”, dijo González. 

Al igual que González, Alfredo Díaz es técnico de electrodomésticos a domicilio y necesita moverse por la ciudad para atender a sus clientes. Paradójicamente durante la pandemia ha tenido más trabajo que lo habitual, su razonamiento es que la gente al pasar más tiempo en casa, usa con mayor frecuencia los equipos o se percata del estado en que se encuentran y los manda a reparar.

“Claro que salgo a la calle y tengo miedo de enfermarme, especialmente por mi hija pequeña, pero cómo hago, esto es lo que yo hago y me genera una entrada, no tengo otra opción”, manifestó. 

Tal situación de desamparo es compartida por casi la mitad de la fuerza trabajadora. De acuerdo a la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) 2019-2020, 45% de la población laboral en Venezuela trabaja por cuenta propia, una cifra que en 2014 se ubicaba en 31%. El porcentaje de trabajadores asalariados pasó de 62% en 2014 a 46% para el periodo 2019-2020. Asimismo destaca que 72% de las personas que laboran por su cuenta trabajan más de 44 horas semanales.

Eso explica en parte el volumen de personas que se ven en el transporte público a toda hora y sin distingo de la modalidad de la semana que decrete el Ejecutivo. Lo que para muchos puede ser motivo de angustia, es sencillamente inevitable para buena parte de la población, que tiene que salir a trabajar o bien a procurarse alimentos y otros enseres.

Quedarse en casa es un lujo 

“Los que deben salir a trabajar, tienen que hacerlo, no se pueden dar el lujo de quedarse en sus casas”, dijo el economista Luis Oliveros. “Lamentablemente esas personas que necesitan salir a la calle no tienen un incentivo para quedarse en sus casas, tienen que resolver su generación de ingresos porque saben que si no lo hacen, no van a comer”, añadió Oliveros. 

Oliveros indicó que estos trabajadores por cuenta propia se ven obligados a romper el confinamiento porque tienen la certeza de que van a pasar hambre sino lo hacen, en cambio no la tienen de que se van a contagiar de COVID-19. “Ellos no pueden darse el lujo de otros venezolanos que tienen ahorros en divisas, que pueden trabajar desde sus casas. Ese es un drama que vive la población venezolana”.  

Jaime Lorenzo, director de Médicos Unidos de Venezuela, recalcó que antes que llegara la pandemia del coronavirus, en el país ya existía una emergencia humanitaria compleja, a eso hay que sumar que con la cuarentena muchas personas con empleos formales debieron abandonarlos o fueron despedidos. “El asunto es que a mitad de pandemia la cosa empeoró y ahora hay más gente que tiene que vivir del día a día, esa es una realidad socio-económica que no solo sucede en Venezuela sino que en todo el mundo”, indicó. 

Lorenzo manifestó que a diferencia de otras naciones, Venezuela no cuenta con la fortaleza en los sectores productivos para apoyar a los más desfavorecidos.

La delgada línea entre una semana y otra

El economista Luis Oliveros señaló que para los trabajadores independientes no existe diferencia entre las semanas flexibles y radicales, períodos manejados por el Ejecutivo a discreción para permitir mayor o menor movilidad a la población y la apertura de ciertos rubros de la economía. “No hay una política de parte del Estado para ayudarlos financieramente o donde se les diga que si guardan la cuarentena van a ser vacunados pronto”, dijo Oliveros.

Sostuvo Oliveros que el Estado lo máximo que puede hacer es otorgarle a la gente un bono en bolívares equivalente a dos o tres dólares mensuales. “Y eso obviamente para alguien que es sostén de familia no es mejora alguna”. 

Para Lorenzo, la cuarentena es necesaria porque Venezuela atraviesa por una segunda ola de contagios.

El doctor señaló que la alternativa para estas personas que se ven obligadas a salir a la calle a diario es la vacuna y mientras esta no llegue la prevención. 

“Hemos insistido en un plan nacional de vacunación, un plan que debió haber comenzado hace tiempo de una manera organizada para que toda la población supiera cuando le toca la inmunización”.

Ante la incertidumbre con la aplicación de vacunas en Venezuela, Lorenzo exhortó a la gente a no bajar la guardia y apegarse estrictamente a las reglas de bioseguridad. “Lamentablemente tenemos que regresar a las estrictas normas de prevención ante la ausencia de una planificación nacional para colocar vacunas”.

Cambio de esquema 

El presidente de Consecomercio, Felipe Capozzolo, sostuvo que la política sanitaria del gobierno nacional no es inclusiva y deja por fuera a los trabajadores, tanto a quienes lo hacen por cuenta propia como a aquellos que laboran en empresas.

Capozzolo indicó que en un principio, el sector comercial estuvo de acuerdo con la implementación del esquema de 7 días de flexibilización y 7 días radicales, pero después de 8 meses de esta estrategia gubernamental consideran que ya es hora de aplicar una nueva que no perjudique a la economía nacional.  

“Se lo hemos dicho claramente a las autoridades, este sistema tiene que evolucionar a algo más flexible, no hay indicios que indiquen que cuando los negocios están abiertos hay más o menos muertes y contagios”, aseveró. 

El directivo de Consecomercio dijo que la aplicación de esta política es perjudicial para una nación que atraviesa por una recesión económica y que ha visto reducir en los últimos siete años su aparato productivo en un 80%. “El pulmón económico está respirando actualmente a un 15 o 20% de su capacidad”.  

Capozzolo calcula que alrededor de 90% del sector comercial se ha visto afectado por la pandemia en Venezuela. “Algunos en menor o mayor grado, hemos visto muchos casos de empresas que han tenido que migrar a la informalidad o bajar sus santamarías”. 

Consideró discriminatorio que en algunos estados y municipios del país se permita mayor o menor movilidad de los trabajadores porque se está coartando un derecho fundamental del venezolano.  

Capozzolo dijo que el comercio ha demostrado responsabilidad en cuanto a las medidas de bioseguridad recomendadas por la Organización Mundial de la Salud. “Incluso sectores como hoteles y restaurantes se han preparado e invertido en la prevención y normas de resguardo”. 

Manifestó que cerrando y abriendo negocios discrecionalmente no se combate al coronavirus, sino estableciendo controles en sectores álgidos como el transporte y sitios donde haya aglomeración de personas. 

Aseveró que no tiene certeza de una posible vacunación masiva a trabajadores formales y por cuenta propia y en su defecto recomendó a quienes salen diariamente a laborar a no bajar la guardia y respetar estrictamente las reglas de bioseguridad. “Lo cierto es que el tiempo pasa y atenta contra la gente que debe obtener ingresos y teme contagiarse de COVID-19, hay que cuidarse mientras no llegue la inmunidad de rebaño”.

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